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De la memoria florece un lienzo de expresión popular. La plasticidad de las tradiciones en torno a la Blanca Paloma genera una paleta de impresiones reflejadas en artes pictóricas que han sido rescatadas del olvido para mostrar la intervención de la Virgen del RocÃo en hechos milagrosos. Son los denominados exvotos; una palabra que dibuja sugestivas pinturas acerca de cómo la mediación de la Reina de las Marismas intervino tras las plegarias de los devotos.
Del paso del tiempo, sin marchitar por la acción inexorable del minutero, existen 80 ejemplares catalogados por la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del RocÃo de Almonte, que han sido datados entre los siglos XVIII y XX. Estos exvotos son testimonios de los favores que la Blanca Paloma ha efectuado entre aquellos fieles que solicitaron su especial protección en momento crÃticos y difÃciles. Tras su mediación, las personas favorecidas mostraban su agradecimiento con una ofrenda. Encargaban a un pintor local plasmar en una escena pictórica la descripción del milagro con la pretensión de que se hiciera público a través de su exposición en paramentos o murales de las construcciones eclesiásticas.
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La devoción en torno a MarÃa SantÃsima bajo la advocación del RocÃo entronca en siglos pasados como asà lo demuestran documentos que mencionan la ermita mariana en 1309. Esta religiosidad se manifiesta en una expresión casi desconocida como son los exvotos que se fueron acumulando en el santuario rociero.
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